“Lloró todo el fin de semana, decidió firmar los documentos legales y cambió muchas veces de opinión”, comentó una fuente cercana a TMZ.
Hoy Kim se encuentra en Australia, a dónde fue en una gira promocional de trabajo. Allí llegó, y aunque trató de evadir a los fotógrafos, no pudo. Kim, ya sin su anillo de matrimonio, se mostró muy seria y cabizbaja.
“No pertenece al maldito Hollywood. Él es deportista”, afirmó furiosa Kim.
La estrella de Keeping Up with the Kardashians admite que al principio deseaba que su matrimonio fuera “para siempre”, pero la breve unión de la pareja “no ha salido bien”.
“Tras haberlo pensado con detenimiento, he decidido ponerle fin a mi matrimonio. Espero que todos entiendan que no ha sido una decisión fácil. Deseaba que este matrimonio fuese para siempre, pero a veces las cosas no salen como uno las piensa. Seguimos siendo amigos y nos deseamos lo mejor”, afirmó Kardashian.
La celebrity contrató ya los servicios de la abogada matrimonialista Laura Wasser, que en su momento representó a Britney Spears, Maria Shriver, Angelina Jolie y Ryan Reynolds. En los documentos legales se alegarán “diferencias irreconciliables”.
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